8 de junio de 2010

Desbautizar el mundo
sacrificar el nombre de las cosas
para ganar su presencia.

El mundo es un llamado desnudo,
una voz y no un nombre,
una voz con su propio eco a cuestas.

Y la palabra del hombre es una parte de esa voz,
no una señal con el dedo,
ni un rótulo de archivo,
ni un perfil en el diccionario,
ni una cédula con identidad sonora,
ni el banderin indicativo
de la topografía del abismo.

El oficio de la palabra,
mas allá de la pequeña miseria
y la pequeña ternura de designar esto o aquello,
es un acto de amor : crear presencia.

El oficio de la palabra
es la posibilidad de que el mundo diga al mundo,
la posibilidad de que el mundo diga al hombre.

La palabra: ese cuerpo hacia todo
La palabra: esos ojos abiertos.

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" HAY COSAS QUE NO SE DICEN
Y MUEREN EN LOS CORAZONES "