Un tren se acerca....
Respira por sus boquetes de humo y comienza ruidosa su marcha, dibujando un camino marcado por las vías, va en una dirección, irremediablemente con un destino final. Lo más bello, su recorrido y lo que ocurre en él.
El tren de los momentos. El viaje de la vida.
EL TREN DE LOS MOMENTOS representa el arte de vivir, la vida en movimiento, sus gentes y sus momentos.En un mundo donde la gente sólo se transporta, el tren de los momentos te invita a viajar.
Un recorrido con la vista, el pensamiento, con las ganas y la osadía, con el cuerpo y el corazón. Cruzamos el paisaje de nuestra vida dividiendo el tiempo y el espacio en dos realidades divergentes.Una más estática, lineal, más cotidiana, llena de obligaciones, y otra descansa en la trepidante realidad de los momentos únicos y eternos.
Momentos que a veces se adivinan y otras veces nos sorprenden. En ocasiones y ante un vacilo nuestro pasan desapercibidos, se desangran intactos sin apenas rozar el aire, alejándose en silencio. Sin embargo en ocasiones el momento se presenta como un relámpago vital, donde subiendo el volumen de la realidad se hace más intenso el presente, iluminando palabras como "ahora" "en este momento" "en este punto exacto"... sin ánimo de anticipar nada, simplemente el instante se convierte en pinchazo punzante, marcando para siempre la planta de los pies. El tren de los momentos está lleno de historias, tan mágicas como reales.
Cada uno y todos los que habitan sus vagones son protagonistas de cada instante individual y colectivo. Todos ellos, cargados con su equipaje comparten encuentros, despedidas, sonrisas, gritos, miradas, llantos, soledad, besos, peleitas, decepciones, vergüenza, caricias, y sueños.
Hay un momento para pararse, para perdonar, hay un momento para preguntarse, hay un momento para olvidar, y hay un momento para volver a creer. El primer beso sólo tiene un momento, ese momento concreto, así como la primera mirada, la primera despedida, o el primer amor...
El tren se detiene en la estación… suena una última llamada… A LA PRIMERA PERSONA... Somos lo que hemos ganado y también somos lo que hemos perdido. En nuestro viaje vamos encontrando y vamos extraviando. A LA PRIMERA PERSONA es una petición de verdad, de luz, de esperanza. La vida puede convertirse en una sucesión de emociones excesivas, del entusiasmo más sublime, sin transición a la pobre y estéril desilusión.
Todo lo grande, también se desgasta.
Los grandes momentos, las personas importantes...todo se deteriora, termina por romperse, por desvanecerse o simplemente desaparece sin más...Las gotas frías de la vida, se presentan como una amenaza para nuestros valores mojando tímidamente a su paso momentos del pasado. El amanecer me encuentra despierto... Ante mí, la soledad, y alrededor, el silencio.
Me asaltan las dudas, el miedo me atraviesa y necesito volver a encontrar sentido a la fe, al amor.
Volver a encontrar aquellos gestos ciertos, esas miradas limpias y sin complejos, las verdaderas palabras transparentes cargadas de confianza.Y busco…. y espero....
ese momento donde arder juntos de nuevo en la hoguera de piel y sentimientos. Pido encontrar a las personas y los lugares donde entregarme a la felicidad de vaciar mis preciadas mercancías. Donde la fe se agota en medio de tanta desilusión amorosa, uno siempre mantiene la vida de sentir. Es tarde, pero aún queda noche hasta llegar a mi parada…
El movimiento del tren mece mis pensamientos…y frente a frente converso conmigo, con mi propia Alma… el temblor me arranca una frase:
SE LO DICES TÚ… No siempre uno se atreve a pronunciar palabras que duelen. Cuando suena un adiós, cuando algo se quiebra, los sentidos se cierran, los ojos no miran por no hacer sufrir, se produce un caos mental imposible de descifrar sólo con palabras.
Y entonces surge un murmullo que lentamente nace de nosotros. Está en los sótanos de nuestra conciencia, ladra hasta subir a la superficie de nuestra memoria. Y buscamos un refugio, un aliado. El Alma, es esa parte inmortal del hombre, capaz de entender, de querer y de sentir, que se desprende del individuo pero que al mismo tiempo le constituye. Ella es capaz de responder sin titubeos a la realidad que se nos presenta en determinados momentos, incluso en aquellos que no esperábamos. Nos habla, le hablamos. Un día sentimos el zarpazo de su eco, y otro día le golpeamos para que despierte y hable por nosotros. Una forma de disfrazar nuestra voluntad es ir de la mano del alma y susurrarle al oído: "SE LO DICES TÚ".
Algo rompe el silencio y me desvelo… se oye la voz de alguien que se queja, pero parece no sentar bien el sonido de sus palabras, y el resto de personas que rodean al hablante SE MOLESTAN… No hay nada mejor que poder decir lo que uno piensa... sin miedo ni vergüenza ante una desagradable réplica. Y hay muchos que cuando escuchan quejas, SE MOLESTAN.... no podemos vivir a espaldas de lo que ocurre a nuestro alrededor... hay que manifestar la rabia, la furia, y todo aquello que nos irrita.
Todo pasa... pero cada día pasan cosas que nos afectan a todos, vivimos en nuestro pequeño y acomodado escenario, sin querer ver mas allá de nuestras narices... las desgracias ajenas se resbalan por los canales de nuestra compasión. Y esperamos que las guerras se arreglen mientras planeamos nuestras vacaciones al Caribe, firmamos una nueva hipoteca millonaria, o echamos un ojo al catálogo del último modelo de coche que nos gusta, haciendo caso omiso de las manchas vertidas en este mundo.
Y es que la miseria de este condenadísimo mundo no está para ser entendida sino para ser solucionada.... y que nadie se moleste. De repente, un rayo de sol ilumina el vagón por completo, todos dejan lo que están haciendo y recorren la distancia de ese rayo… DONDE CONVERGEMOS es un punto invisible pero real, en el medio exacto de un lugar en el que, todos y todo, está en equilibrio y coincide. Los lados opuestos invitan a dividir las fuerzas, las opiniones contrarias alimentan enfrentamientos. El color blanco y el color negro no se hablan. Los altos y los bajos no se miran.
Hay dos que no se extrañan desde hace meses.
Estamos más cerca de rozar nuestras emociones y de cruzar nuestros sueños que de romperlos en pedazos. Sólo hay que saber encontrar ese punto donde concentrar los abrazos. En el laberinto de mordiscos y arañazos hay un espacio concreto donde se olvida que hay enemigos, donde se mira de la misma forma, donde se siente lo mismo. Ese punto es donde el odio se paraliza y reposa ternura.
Hay un momento en medio del caos donde todo se ordena, y hay un riguroso momento donde la risa aplasta la tristeza. Ahí todo es mucho más gratificante que la venganza y el rencor.
Existe un punto en el tejido fino de la vida donde se sujetan todos los deseos por igual. Las ideas, las tendencias, y los sueños de cada uno de nosotros, de los dos, de todos, confluyen en un mismo punto, en un medio exacto. Ese momento cierto, DONDE CONVERGEMOS.
Es primavera y el tren dibuja a su paso un arco iris… A lo lejos adivino unos pies descalzos… me apresuro sigiloso hacia ella que me muestra la planta de sus pies. Uno solo encuentra una manera de acercarse a otra. Es una manera limpia, que fluye como el aire y que empuja y agarra, sin llevar encima cargas que no se pueden entender. Dos almas desnudas de posesión, de dominio y propiedad.
No hay intención de transformar a nadie.
Solo la invitación a un baile para dos, donde el cambio, sólo es de lugar. En ese momento las líneas marcadas EN LA PLANTA DE TUS PIES, se extienden dejando a la luz las vías dibujadas en el mapa de los cuerpos. Un sitio para que el mar llene de azul el aire, abrazados... bailando descalzos hacia el infinito.
Un amor generoso, donde es muy difícil equivocarse.
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