13 de noviembre de 2008

SIN TETAS NO HAY PARAISO .

Asi es el nombre de un muy famoso programa televisivo. Tal vez sea un titulo taquillero, pero sonaria exgerado si no fuera por esta moda de rifar cirugias mamarias en los boliches. La idea, segun parece, surgio en dos discotecas del interior del pais, bajo el eslogan : " quiero mis lolas ", y que consiste en que las chicas, por el solo hecho de abonar la entrada al boliche, adquieren el derecho a participar en el sorteo de una mastoplatía aumentativa. La metodología se propago como la peste por distintos rincones de la nacion.Hay, incluso, un candidato a diputado que financia su campaña regenteando semejante emprendimiento.

De paso, ustedes ya habrán notado que no sortean enciclopedias, las obras de borges, la seria policial numbers completa, o un cuadro de el bosco. En fin, seguramente las autoridades, mas temprano que tarde, prohibirán esta tómbola de operaciones quirúrgicas.Lo que no van a poder aplacar es el insensato anhelo de muchas por exhibir "delanteras" prominentes y abundantes, sobre el cual sería interesante reflexionar, aunque lo que aqui se exprese no sirva para evitar ni la mas pequeña de estas intervenciones.

El dilema es sencillo: a estas señoritas que van a danzar por un busto sobresaliente les roe el cerebro saber ¿QUE ES SER UN MUJER ? Pero como temen no hallar una respuesta ( y tal vez no la haya) no despliegan la pregunta, se responden anticipadamente pero " desde el lado hombre". Y se contestan ¿ qué es una mujer deseable para un varón ?.
Y como la mirada del macho degrada la imagen femenina, la parcializa, la vuelve objeto, ellas terminan usando el mismo espejo para visualizarse. En síntesis, ser una mujer será entonces, poseer pechos grandes, cola paradita, voz suave y llorar poco.
Ser mujer es ser deseada por ellos . ... o nada, por eso, no es extraño que una publicidad de cremas para suavizar la piel de las mchachas sea interpretada por Facundo Arana que la recomienda indirectamente porque a él, le gusta la piel de lamujer. Y es aqui donde podemos descubrir al villano. Si, asi como en los años 60 y 70 , la culpa era de los padres, hoy la responsabilidad se la achacamos a la televisión.

Y con razón. La tele, con sus esteriotipos y representaciones sociales de belleza, no vende solo productos, vende desvalores.Retroalimenta esta imagen de la mujer objeto, una Eva simbólica contorneandose siempre sensual alrededor de un caño, tan cerca de la fascinación, y a la vez, tan lejos de la libertad humana.

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" HAY COSAS QUE NO SE DICEN
Y MUEREN EN LOS CORAZONES "