24 de agosto de 2008

::carta a los artistas ::

Te hablaré a ti, a ti que estás aquí transitando la vida.
Que no sea para otros que caminas. Ni frío ni caliente?... esa no debe ser tu medida.
Naciste para volar el cielo con tu alma de pájaro. Sé que lo notaste esta vez, lo sentiste en alguna despedida, y así quedaste solo para reconocerte al fin.
Nosotros, los payasos delirantes de este circo, los hombres-niños, los idealistas, podemos armar un sitio para el amor en cualquier parte; podemos viajar sin irnos, en una nube y sin peaje, volver los ojos de aquellos hechos que nos costaron tanto y seguir el viaje, siempre ligeros, siempre con hambre. Lleno de recuerdos está el aire; el mismo lugar, la misma calle, y sin embargo descubres en lo mismo nuevos detalles.
La profundidad está para ti en el mismo viaje, siempre repleto de amigos que no contaste. Por eso, si con ellos haces un alto, no dejes de tenerte en cuenta. Aunque creas perderte, aunque te fundas, siempre recuerda: ése es tu viaje. Más adelante, allá en aquel paraje, encontrarás un árbol para descansar, un árbol dispuesto a protegerte del viento sin ir más allá.
Dejará filtrar la brisa justa, y te mecerá desnudo hasta atravesar tu piel y salpicarte de ternura.
Entonces mirarás el cielo, ese cielo siempre nuevo, y en él… siempre algo tuyo. Nosotros, los hombres sencillos, sabemos que sólo el amor cuenta en esta vida. No hay deudas en nuestro paraíso, no hay tarjetas ni franquicias. Todo está dispuesto para el banquete; la mesa está lista. Llorarás y reirás como un niño, eso es seguro, pero en algún espacio de silencio reconocerás aquella brisa que te sigue humedeciendo. Partirás desde allí entonces, como un buen viajero, con el alma trashumante de los forasteros. Rozarás el mundo dejando una estela; justo por donde pases recordarán tu nombre, no te preocupes por eso, más bien ocúpate de no olvidar el tuyo.
Aunque el dolor te abrace y te sientas perdido, reconócete allí, en ese vacío que parece quieto. Notarás que todo se vuelve hacia ti cuando menos lo esperas, que exquisitos manjares se atropellan en el camino para llegar a tu boca, y que hay un conciábulo de satélites recorriendo la tierra sólo para encontrarte. Entonces no preguntes ya dónde está tu alma… no intentes tocarla como hacen todos. El amor no puede verse con los ojos de siempre, y sólo tú eres capaz de reconocer esa bella presencia en la mirada de un instante. Despreocúpate de los malos entendidos, deja de descifrar cualquier doble sentido que intenten imponerte. Tú no eres así, no mides las palabras ni los motivos, y sólo una razón sin razón te da sentido. Desconfía de los discursos inflados, de las palabras huecas, cargadas de virtud y de soberbia. En ellas sólo se esconden aquellos que temen encontrarse. La astucia no es tu fuerte, tampoco reconoces estrategias. Sólo te concedes manejar tu vida, ser el chofer que comparte su viaje con quienes ama.
Ese eres tú: un poeta, un soñador, un loco; el eterno payaso de este circo, siempre sonriéndose a sí mismo.

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Y MUEREN EN LOS CORAZONES "